
Quizás, las siguientes líneas no sean del agrado de la gente que vive haciendo música o se dedica a venderla legalmente, pero, yo crecí comprándole a los piratas mis amados cassettes, y si hubiera justicia el arte y la salud serían gratuitas en el mundo.
En fin ese rollo se lo dejo de tarea a las políticas transnacionales, pero mi intención es rendirle un tributo a los piratas de mi música esos extraños seres vestidos de negro y totalmente antisistemas: punks, metaleros o subterráneos no importando la tribu a la que pertenecían igual todos son rockeros y su enfrentamiento era solo posero sin sustento alguno.
A ellos solías verlos en la puerta de la universidad Federico Villareal, en la avenida Colmena, Era increíble ver a estos tipos acomodando los LPS tan viejos y caletas verdaderos tesoros o dándole vuelta con un lápiz a los cassettes y su walkman a la mano para enseñar “su merca”.
Por eso era mi hueco preferido pues allí aprendí a apreciar de lo que se nos estaba privando(por los medios de comunicaciòn y que solo una minoría accedía a ella) y los piratas te atendían aceptablemente con orientación incluida. Por eso ni bien tenía “unos reales” en el bolsillo llegaba por esos lares y me compraba mi vicio (así como versa una canción del Tri) para entonces ya trabajábamos o cachueleabamos.
Se imaginan por aquellos tiempos, la economía de nuestro país estaba destruida y el poder adquisitivo y la canasta familiar por los suelos, no había plata para comprarse un cassette original, o se compraba uno de bajada (de segunda mano) o un cassette “recién grabado”. Esta ilícita mercancía tenía buen sonido en la mayoría de los casos equipo y cassette SONY, era el deshueve, el marketing es así compadrito.
Es así, como muchos jóvenes limeños de la periferia nos aprisionamos en nuestra pasión, el rock, pero ese mundillo era de por si un mercado negro, pero estaba plenamente justificado por el factor precio-demanda-pasión señores de la INDECOPI.
Cuantos conocieron a Los Ramones, Iron Maiden, AC/DC y otros, por ellos y se profundizaron con otros grupos como los Stones, The Doors, Led Zeppelín, etc. Les debemos mucho por tener esa curiosidad de satisfacer a ese ejército sediento que representamos, por ello muchas gracias señor pirata en nombre de mi generación.
Hoy en día, cualquiera es un pirata, te bajas toda la música que quieras del INTERNET. Pero te quiero ver en 1987, Ten la paciencia de sacar una copia de un LP a un cassette y luego consigue la fotocopia del disco bien cuadrada en el producto final y luego dale vueltas con un lápiz al Sony para ahorrar las pilas de tu walkman.
En fin ese rollo se lo dejo de tarea a las políticas transnacionales, pero mi intención es rendirle un tributo a los piratas de mi música esos extraños seres vestidos de negro y totalmente antisistemas: punks, metaleros o subterráneos no importando la tribu a la que pertenecían igual todos son rockeros y su enfrentamiento era solo posero sin sustento alguno.
A ellos solías verlos en la puerta de la universidad Federico Villareal, en la avenida Colmena, Era increíble ver a estos tipos acomodando los LPS tan viejos y caletas verdaderos tesoros o dándole vuelta con un lápiz a los cassettes y su walkman a la mano para enseñar “su merca”.
Por eso era mi hueco preferido pues allí aprendí a apreciar de lo que se nos estaba privando(por los medios de comunicaciòn y que solo una minoría accedía a ella) y los piratas te atendían aceptablemente con orientación incluida. Por eso ni bien tenía “unos reales” en el bolsillo llegaba por esos lares y me compraba mi vicio (así como versa una canción del Tri) para entonces ya trabajábamos o cachueleabamos.
Se imaginan por aquellos tiempos, la economía de nuestro país estaba destruida y el poder adquisitivo y la canasta familiar por los suelos, no había plata para comprarse un cassette original, o se compraba uno de bajada (de segunda mano) o un cassette “recién grabado”. Esta ilícita mercancía tenía buen sonido en la mayoría de los casos equipo y cassette SONY, era el deshueve, el marketing es así compadrito.
Es así, como muchos jóvenes limeños de la periferia nos aprisionamos en nuestra pasión, el rock, pero ese mundillo era de por si un mercado negro, pero estaba plenamente justificado por el factor precio-demanda-pasión señores de la INDECOPI.
Cuantos conocieron a Los Ramones, Iron Maiden, AC/DC y otros, por ellos y se profundizaron con otros grupos como los Stones, The Doors, Led Zeppelín, etc. Les debemos mucho por tener esa curiosidad de satisfacer a ese ejército sediento que representamos, por ello muchas gracias señor pirata en nombre de mi generación.
Hoy en día, cualquiera es un pirata, te bajas toda la música que quieras del INTERNET. Pero te quiero ver en 1987, Ten la paciencia de sacar una copia de un LP a un cassette y luego consigue la fotocopia del disco bien cuadrada en el producto final y luego dale vueltas con un lápiz al Sony para ahorrar las pilas de tu walkman.





